Aprende a Reconocer y Superar el Maltrato en la Pareja





¿Cómo impedir que el maltrato te afecte de un modo tan destructivo?

¿Cómo perder el miedo y recuperar la confianza para tomar de nuevo las riendas de la vida?

¿Cómo empezar a tomar decisiones, hacer valer nuestros derechos y perseguir nuestros sueños y objetivos sin que la pareja lo impida?




NOTA:

*Este artículo será algo más largo de lo habitual por lo que sería recomendable tomarte tiempo para leerlo.



Aprende a Reconocer y Superar el Maltrato en la Pareja 


El problema principal no es cómo se comporta tu pareja, qué cosas dice o hace; el verdadero problema es cómo su comportamiento te afecta a ti. Y aunque no puedes hacer que deje de comportarse de ese modo (si pudieras, sin duda lo habrías hecho ya) sí puedes influir en el modo que te afecta y lo que haces al respecto.

El único modo en que el maltrato puede afectarte es haciendo crecer dentro de ti al maltratador interior.

¿Por qué pueden dolernos tanto las palabras de los demás?
¿Por qué pueden resultar tan destructivas y dañinas?

Para que las palabras nos hagan daño tenemos que “tragarlas”, tenemos que interiorizarlas, hacerlas nuestras y convertirlas en una especie de voz interior que nos insulta y desprecia. 

Por tanto, el primer paso para superar el maltrato consiste en deshacerse del maltratador interior. Después será mucho más fácil decidir qué hacer con el maltratador exterior.

Pero el maltratador interior suele venir de lejos, del pasado, de manera que lo que te decían los demás es lo que ahora te dices a ti misma y el modo en que te trataron es cómo te tratas a ti misma.

La persona maltratada en su infancia tiene muchas más probabilidades de interiorizar una imagen negativa de sí misma y de desarrollar un poderoso maltratador interior que permanezca al acecho.

Si has sido maltratado/a en tu infancia probablemente has estado toda tu vida dudando de ti misma, infravalorándote o despreciándote abiertamente y es posible que hayas pasado gran parte de tu vida luchando desesperadamente para obtener el amor y aceptación que nunca has tenido.

Hay algo que también has aprendido y es a buscar ese amor y aceptación en personas que no te lo pueden dar o que te lo dan de manera esporádica alternando entre amor y dolor. Cuanto menos amor y aceptación hayas tenido en la infancia, más creerás necesitarlo ahora y mayor será tu ansia de obtenerlo. Esto hace a una persona vulnerable a quedar atrapada por un maltratador. Por tanto, el problema es el modo en que fue “programada” su mente.

En resumen: 

Las cosas que nos suceden nos afectan de un modo u otro en función de lo que pensamos y cómo las interpretamos.

El pensamiento está basado en una serie de creencias aprendidas en la infancia que condicionan el modo en que te ves a ti misma, a los demás y al mundo.


Muchas de estas creencias y actitudes te han llevado a verte atrapada en una relación abusiva y a maltratarte a ti misma. Estas creencias no son responsables de lo que la otra persona te dice o hace (sus propias creencias son responsables de eso) pero sí lo son de la intensidad de tu sufrimiento, del malestar que sientes, de cómo te afecta lo que tu pareja dice o hace, de que te sientas perdida cuando estés sin pareja o de la mala relación que tal vez mantienes contigo misma. Esta programación de tu modo de pensar es la responsable última de que te encuentres en una situación de maltrato y de que estés sufriendo.

Tu pareja es responsable de su crueldad, de su mal comportamiento, su desprecio hacia ti, sus malos modos, pero tú eres responsable de cómo todo eso te afecta y en qué medida.

Cuando tu pareja empieza a criticarte, insultarte o comportarse de un modo negativo contigo, tú haces una serie de interpretaciones de ese suceso y piensas una serie de cosas sobre el acontecimiento, sobre tu pareja o sobre ti misma. 

Por ejemplo podrías pensar:

“Es horrible, no puedo soportar más lo cruel que es conmigo”
“Seguramente lo merezco porque soy inútil”
“No sé cómo reaccionar ante eso, soy imbécil”

Cada uno de estos pensamientos dará lugar a emociones diferentes, como depresión, ira, culpa, vergüenza y a un comportamiento diferente como pasividad, llanto, irritabilidad. Cualquier persona que se diga a sí misma esas frases y se crea este tipo de cosas se sentirá muy mal. Cuanto más te maltrate tu pareja más te maltratarás a ti misma y si sucede a menudo acabarás con depresión o ansiedad constante; pero…

¿Por qué las palabras de otra persona pueden llegar a afectarnos tanto, a dolernos con tanta intensidad?

Porque inciden directamente en la propia falta de aceptación, inseguridad y dudas acerca de una misma, que se vienen arrastrando desde la infancia y que hacen que se critiquen, desprecien, reprochen y auto-castiguen a sí mismas. Es decir, ponen en marcha el propio maltratador interior. Nuestras propias inseguridades y falta de autoestima nos hacen vulnerables a las palabras de los demás, a sus burlas, críticas y desprecios; nos llevan a sentirnos culpables y vulnerables.

Una parte de ti te critica, te rechaza, te culpa. Las percepciones negativas que tienes de ti, tus inseguridades, tus miedos, son los verdaderos responsables de que te duela tanto. Cada vez que tu pareja te maltrata se ponen en marcha todas esas dudas, auto-críticas y auto desprecios que son las que realmente te hacen sufrir.

La persona con baja autoestima que no se acepta y ama a sí misma lo suficiente está a merced de las opiniones y comentarios de los demás. Cuanto más baja sea la autoestima más le dolerán las críticas e insultos de los demás, más le obsesionarán, más dudas tendrá sobre sí misma, lo cual, a su vez, la hace aún más vulnerable, entrando así en un círculo vicioso que la lleva a vivir situaciones de maltrato una y otra vez a lo largo de su vida.

Con su maltrato la pareja sacará a la luz las inseguridades y dudas de la víctima, atacará sus puntos débiles y cuanto más le afecte lo que hace o dice, más fácil le resultará volver a herirle en el futuro. La parte de esa persona que piensa que su pareja puede tener razón al despreciarla, la va empujando cada vez más hacia la confusión, las dudas, la culpa y el auto- desprecio.

Incluso aunque esa persona esté totalmente convencida de que las críticas de esa persona son infundadas y falsas, aún sentirá una necesidad imperiosa de demostrarle que lo que dice no es cierto, de que no es culpable, e intentará por todos los medios de que se dé cuenta de ello y lo reconozca. Aún necesita la absolución de un pecado no cometido.

¿Por qué necesita tan desesperadamente demostrar su inocencia?

Porque lo que piensa acerca de sí misma depende de lo que su pareja piense de ella y no puede sentirse bien consigo misma ni pensar bien sobre sí misma si su pareja no lo hace.

Este modo de pensar proviene de la tendencia a culparse por ser imperfecto, ya sea a los ojos de uno mismo o a los ojos de los demás. Mientras sigas pensando que necesitas ser perfecto a los ojos de otra persona, necesitarás probar tu inocencia cada vez que te acuse o critique injustamente.

La gran trampa de esta actitud es que tú no puedes controlar la reacción de los demás, tu pareja puede negarse, incluso ante la más clara evidencia, a reconocer que se ha equivocado y no por ello eres culpable de nada. De este modo le has concedido un gran poder: el de hacer que te sientas mal mientras así lo desee.


¿Qué hace una persona que tiene la autoestima alta, cuando los demás la maltratan verbalmente?


Una persona que tiene la autoestima alta, tiene varias opciones para tomar las decisiones más adecuadas para el tipo de maltrato que sufre.


Ejemplos:


Puede ignorar los comentarios que son falsos sin sentirse mal por ellos.

Sabe que no es perfecta ni tiene que serlo, ni ante sí misma ni ante los ojos de los demás.

Confía en su propio juicio y en sus percepciones, sabe reconocer cuando está siendo maltratada y toma las medidas necesarias para afrontar la situación. No trata de ignorar el hecho ni desviar su atención, sino que lo afronta lo antes posible.

Acepta las críticas de los demás cuando son ciertas y justas y piensa en cómo esas críticas pueden ayudarla a mejorar.


En resumen


Lo que tu pareja dice no puede hacerte daño, lo que tú te dices en respuesta a los comentarios de tu pareja sí puede herirte (y mucho). 

Lo que tú pienses es lo que marca la diferencia entre sentirse molesta por un comentario injusto o cruel, y sentirse devastada, hundida y desesperada.

Es importante que tus pensamientos estén basados en una aceptación incondicional de ti misma. No necesitas compararte con los demás. Puedes decidir aceptarte y quererte tal y como eres, y puedes optar por considerarte una persona valiosa y digna de amor simplemente por estar viva, porque toda vida es valiosa en sí misma.

Siempre puedes trabajar por mejorar, por cambiar aquello que no te gusta de ti, pero no desde el auto-desprecio, sino desde el auto-respeto y el amor y aceptación incondicional de ti mismo. Este es el paso principal y fundamental para el cambio. El cambio es imposible si una persona se desprecia y se castiga a sí misma, pues de ese modo sólo consigue deprimirse y hundirse, y eso no facilita para nada el trabajo positivo en uno mismo, sino todo lo contrario. Sólo se puede cambiar y mejorar partiendo de la base de la aceptación incondicional.

No dejes que los demás piensen por ti, no les des el poder de decidir si eres aceptable o no, porque entonces tu autoestima y auto-aceptación serán como una montaña rusa que subirá y bajará en función de lo que los demás te digan cada día.

Cuando tu autoestima y aceptación personal dependen de que hagas bien las cosas y de lo que los demás piensen de ti, te vas a despreciar y odiar a ti mismo con frecuencia, cada vez que otra persona te rechace o cada vez que hagas algo mal (o no lo bastante bien). De este modo, tu autoestima sube y baja frecuentemente en función de circunstancias externas. Además, la presión que ejerces en ti mismo para conseguir la aceptación de los demás, no te ayuda a hacer las cosas mejor sino todo lo contrario, pues te crea estrés y ansiedad.

Además, si te desprecias y castigas con frecuencia, es más probable que los demás te respeten menos. Y a algunas personas les gustará tu auto-desprecio porque eso les permite sentirse superiores a ti. Además tu auto-desprecio te predispone a mayores ataques porque el maltratador se atreve a decirte cosas que no se atrevería a decirle a una persona con una opinión mejor de sí misma. Es más fácil maltratar a una persona con baja autoestima.



¿Abandonar a tu pareja o continuar con la relación?


Muchas personas en una relación abusiva se plantean esta posibilidad.
Solamente tú puedes decidir abandonar a tu pareja o seguir adelante con la relación, pero para poder tomar esta decisión es importante liberarse primero de los miedos y pensamientos negativos. Las decisiones basadas en el miedo nunca serán buenas decisiones.

Si decides quedarte porque piensas que nunca serás capaz de salir adelante sin pareja, o no serás capaz de soportar la soledad, estarás tomando decisiones basadas en pensamientos erróneos, pues no es cierto que no seas capaz de salir adelante sin pareja (incluso aunque te resulte más difícil), y no es cierto que no vayas a poder soportar la soledad. Incluso la persona que no tiene recursos económicos, que no tiene ningún sitio adonde ir y que tiene hijos a su cargo, puede encontrar el modo.

Puede, por ejemplo: seguir con su pareja mientras busca un trabajo, puede buscar ayuda en los servicios sociales, puede recurrir a amigos y familiares, puede poner en marcha de forma constructiva esa herramienta que todos tenemos llamada pensamiento para buscar soluciones y ponerlas en práctica, aunque estas acciones requieren de actitud, valentía, de mucho trabajo emocional y personal, requiere de auto-motivación, amor propio, autoestima; aunque no pueda llevarlo a cabo inmediatamente; siempre puedes decidir y elegir qué vida quiere llevar.

Cuando contemos con una visión clara de lo que ocurre en nuestra vida seremos nosotras mismas quienes sepamos lo que hay que hacer ante una situación determinada, y tendremos una convicción interna de actuar en una dirección. Estos actos que emergen de la conciencia no estarán contaminados de prejuicios y temores porque nos habremos liberado de su tiranía. 

Si podemos observar en nosotras mismas el grado en que nos perjudican determinados pensamientos y conductas, podremos hacer que disminuya su dominio sobre nosotras.

Todo es empezar, ¿A qué esperas?

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