Hablemos de Pareja. Cap. 3. "Factores que facilitan los conflictos"


"Una pareja imperfecta tiene una relación perfecta cuando los dos aprenden a disfrutar de sus diferencias".


(Anónimo)

Factores que facilitan los conflictos


Aunque pensemos que los conflictos nacen inesperadamente y no tienen una explicación clara, sí que existen ciertos factores personales que facilitan que surjan. Algunos de ellos son:

Mi mundo y el tuyo: Antes de ser pareja, son personas con diferentes mundos interiores, creencias, ideas, gustos, pasatiempos, experiencias y emociones. Al empezar a convivir estos dos mundos se tienen que acoplar. Si por el contrario chocan, es probable que generen pequeños conflictos. Por ejemplo: Reclamamos porque un@ expresa más afecto que el/la otr@, incapacidad de tomar iniciativas, problemas en el reparto del tiempo libre, etc.

¿Dónde está el cariño?: Dar y recibir afecto es fundamental para los seres humanos desde que nacen hasta que mueren, también lo es en la relación de pareja. No expresar afectos fundamentales como: el cariño, la ternura y la calidez termina por apagar la llama que enciende la relación, si no la cuidamos se apaga. Por ejemplo: Olvidar dar y recibir abrazos, no recordar el beso de buenas noches o evitar decir palabras estimulantes y agradables.

Diálogo negativo: No somos una isla, el ser humano no puede vivir sin la comunicación. El diálogo con descalificativos, agresividad, ironía y ofensa en la pareja fomentan los conflictos y baja la autoestima. No saber escuchar, hablar demasiado o no ponerse en el lugar del otr@ también son detonantes de tensión en la pareja. Por ejemplo: Llegar a casa y pedir a gritos la cena, reclamar atención o decirle constantemente a la pareja que no sirve para nada.

Rigidez: El ser humano por naturaleza es flexible y se adapta a los cambios. La pareja también necesita ser flexible en la convivencia y en los cambios que se den con el tiempo. Si la pareja tiende a la rigidez e inflexibilidad de ideas y hábitos puede llegar a asfixiarse, porque cae en la monotonía, el aburrimiento, la rutina hasta llegar al hastío.

Exceso de control: El respeto entre los miembros de la pareja es fundamental. Estar constantemente manipulando y usurpando el espacio personal de él/la compañer@  sentimental desencadena conflictos serios, ya que la pareja puede sentirse coaccionada y controlada dentro de su espacio vital. Por ejemplo: apropiarse del móvil de él/la compañer@ o llamarl@ cada dos minutos, revisarle la agenda, controlarle las salidas, prohibirle que salga con las amistades, etc.

No hay cooperación: Repartir tareas, ayudar, colaborar, ser solidari@s un@ con el /la otr@ es uno de los pilares de la convivencia. Cuando en la relación no hay cooperación por parte de un@ o ambos miembros de la pareja, la convivencia se convierte en un campo de batalla de reproches, insultos y frustración causados en muchas ocasiones por las convicciones tradicionales a las que están acostumbrad@s. Por ejemplo: No contribuir en las tareas del hogar, pasar de hacer la compra, olvidar con frecuencia preparar la cena, pasar de pasear a la mascota, etc.

Lucha de poder y la envidia: La pareja no debe hacer de la relación una lucha de poder y control. Las guerras internas en cuanto a la economía, el hogar o las relaciones sociales provocan una espiral de rivalidad que termina por acabar con la convivencia. Las consecuencias son: el rencor, la envidia, la frustración, y la búsqueda de la derrota de su propi@ compañer@ sentimental.

Los celos: La confianza al igual que el afecto es uno de los principales pilares de la pareja. Un error grave que cometen las parejas es permitir que los celos invadan la relación. La inseguridad, el miedo o la angustia ante lo que puede estar haciendo o pensando la pareja ocasiona ansiedad, depresión, persecuciones, que convierten la relación en un sin vivir y es causante de conflictos serios. 


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